Parece orquìdea, pero no. Huele a Gardenia,pero tampoco. Sus grandes pètalos, alas blancas, tiemblan queriendo volar, irse del tallo; y ha de ser por ello qu een Cuba la llaman Mariposa.
Alessandra Riccio plantò, en tierra de Nàpoles, un bulbo de Mariposa, traìdo desde La Habana. En tierra extraña, la Mariposa dio hojas, pero no floreciò. Y pasaron los meses y los años, y seguìa sin dar nada màs que hojas, cuando unos amigos cubanos de Alessandra llegaron a Nàpoles y se quedaron en su casa durante una semana.
Entonces, en los alrededores de la planta, sonaron y resonaron las voces de su tierra, el antillano modo de decir cantando: la planta escuchò la mùsica de las palabras durante siete dìas y siete noches, porque los cubanos hablan despiertos y dormidos tambièn.
Cuando Alessandra dijo adiòs a sus amigos, y regresò del aeropuerto, encontrò en su casa una flor blanca recièn nacida. Eduardo Galeano, "Bocas del tiempo".
sábado, 15 de noviembre de 2008
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1 comentario:
¡Que linda! gracias por enriquecernos con Galeano. te re-envío una: "El juego es la expresión de la vida, jugar es vivir"
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